20081120

recuerdos encontrados...

la noche era nocturna, la calle húmeda y mal iluminada.
el teléfono llamaba estúpidamente, insistentemente.
no pensaba contestar, prefería seguir espiando por la persiana rota.
los golpes en la pared me recordaban que la vecina siempre sabe cuando estoy en casa.
tal vez ella debería contestar la llamada

el reloj corría como gallina renga. mi ropa era de lo único que no me sentía acalambrado. el cigarrillo dejaba escapar un tímido hilillo de humo, justo antes de extinguirse entre mis dedos. los callos llagados impedían que lo notara, como siempre. jah...

observando la calle con la paciencia de un cadáver, sentía cómo la tristeza se mudaba lentamente a mis ojos. no podría siquiera verme al espejo. con el alma escondida bajo la cama, no quería saber más de las de las mujeres... no de las que ya conocía, al menos. jah...

por fin, llega el chevrolet oxidado que transporta mi dolor. la última gran conquistadora de mi alma seca se hace acompañar por ese apuesto y fracasado corredor de bolsa. mi revólver, más inteligente y capaz que ellos dos asoma su ojo letal por la ventana. la distancia entre el auto y la puerta de la casa no es suficiente para ponerlos a salvo. pum pum! bang bang!

adiós tristeza. hola, botella de licor.

[Pum Pum, Bang Bang; Los Esquizitos; 1998]

cada vez...

20081119

caminando en el pantano, o la tercera hipótesis sobre la gripa de esta semana

el martes me levanté con trabajos, como siempre, pero con fiebre, que no siempre... alguna vaga sospecha tenía ya desde el lunes que me levanté demasiado temprano, ie a las 3 y a las 4 de la mañana (por aquello del GMT +00:00 y el GMT +01:00 que hay entre münchen y cambridgeshire) para tomar el camión al aeropuerto en stansted. al principio fue ese ajem ajem cof ajem que no se quitó y que yo pensé un poco es el frío, otro poco es el polvo... y el frío, porque hacía frío, o el cuerpo que está molesto por levantarse tan temprano para ir a stansted... y sin bañarse. al cuerpo le cae bien, generalmente, tomar una ducha calientita.

el jueves de la semana anterior, aunque también temprano para tomar el autobús al otro aeropuerto, todo había sido miel sobre hojuelas... de trigo, con leche, un café y una pera. antes de salir preparé dos sándwiches, que coloqué convenientemente en un tóper para evitar que se desmantelaran sistemáticamente durante el viaje, y metí la otra pera que me quedaba en la maleta, porque ya no cabía en el tóper, para después. los vuelos no estuvieron mal, con todo y lo chafa que tienen las 'no frills'. llegando al reino unido me di la bienvenida con un click del ipod en los beatles, me comí mis sándwiches y me subí al camión 797 (los creativos de national express...) hacia cambridge. ya allá, y con un poco de ayuda del nootch, que estaba en glasgow y que 'sólo esa vez' había dejado desatendido su celular, me encontré con el juan y nos fuimos por unas guiness. llegó el funk y seguimos...

[2009.01.29] el recuerdo del fin de semana que pasé en glasgow se ha desvanecido un poco ya en sus detalles, pero se mantiene en su esencia, supongo, en esto que recuerdo todavía. se bebió guiness y sidra. la comida fue increíble, y la compañía aún mejor. me queda la impresión, debo decirlo, de que no estaba muy listo para un encuentro así... es decir, si bien todos íbamos a lo mismo, cada quien venía de otro lado, y no me refiero al lugar. está bien que nunca regresemos a esos años en que todo era de otro modo y no de este, y la pasábamos tan bien, porque eso no lo hemos dejado de hacer... pero después de cuatro días de echar el desmadre que echábamos, me faltaron otros cuatro para traducir los dos o tres años en que no lo habíamos hecho. el viaje no dejó de ser cultural, y aunque nos faltó, por segunda ocasión, ver el 'principia mathematica' de newton, siempre es muy agradable el ambiente medievalón que tiene cambridge, me lo pareció mucho más esta vez, y ciertamente esa larga caminata por el countryside de cambridge para tomar té con leche y un 'scone'... una especie de bisquet pero sin ombligo, que bien valió el tiempo que le dedicamos a la caminada, si no es que sólo por el hambre...

qué decir, si al final del viaje regresé muy contento, aunque sí con una especie de gripa poco amable, y una pera hecha puré dentro de mi maleta... supongo que habrá que repetirlo pronto... y que nunca aprendí la lección número dos.